Anoche me acosté con mucho sueño, pero antes de quedar profundamente dormida,
me puse a pensar, sí, como si de pronto se iluminó algo, desperté, miré
al techo, e intenté convencerme, me dio una flojera inmensa levantarme e ir
hacia la ventana y fumar un cigarrillo, quizás para celebrar de lo que me percaté,
o meditar con más profundidad, pero sólo hice caso a mi cansancio.
Terminé de despegarme y desprenderme por completo de algo insano, que durante
el proceso tenía un toque doloroso, fue una sensación de libertad absoluta,
y algo que no vale la pena seguir dándole vueltas.
Es extraño, pero se siente bien.
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